Durante un nuevo ataque británico contra posiciones argentinas, una de las piezas servidas por personal del Grupo de Artillería 101 resulta afectada por fragmentos y explosiones cercanas. Varios soldados sufren heridas mientras continúan intentando mantener operativo el material. La jornada refleja la vulnerabilidad de las posiciones de artillería frente a los bombardeos que buscan silenciar los cañones argentinos.